Dos años de chicharrero
18-09-2014
20:30
Alejandro Alfaro se enfrenta a su
pasado. A su mejor versión. El Tenerife llama a la puerta de Zorrilla con el
ánimo de truncar la semana festiva del Real Valladolid. El onubense, bien
conocedor del conjunto canario, se las verá ante el equipo al que defendió
durante su mejor temporada como profesional. El conjunto que, sin formarle, le
enseñó la felicidad del fútbol, y la tristeza, en un ascenso y descenso
consecutivo.
Cada fin de semana, la
magia del fútbol reencuentra viejos conocidos. Hace escasas semanas, Óscar Díaz
visitaba con el conjunto blanquivioleta el Anxo Carro, en la única derrota del
curso del Real Valladolid. Allí, el madrileño fue de los pocos que completaron
un buen encuentro en el equipo del Pisuerga. De hecho, a raíz de esa actuación,
obtuvo un premio muy goloso, la titularidad en Liga. Ahora, este
domingo, puede ser el turno de Alejandro Alfaro. Su debut con el Pucela fue
esperanzador, un buen gol en una maravillosa jugada con Roger para, con el
esfuerzo del resto del equipo, avanzar de ronda en Copa del Rey. Días después,
completaba minutos de trabajo en Santo Domingo. Esta jornada, ante el Tenerife
de sus amores, opta a la titularidad y a, porqué no, brillar con luz propia
para ganarse un puesto en el once elegido de Rubi.
El onubense lleva
pocas semanas en la ciudad de Delibes, en un equipo que seguía sus pasos desde
temporadas atrás. Finalmente, sus caminos se cruzaron, y todo está
dispuesto para que Alfaro, junto a sus compañeros de ataque, hilvanen jugadas
que den goles y aspiraciones a un conjunto que sueña con repetir un
ascenso, tras el fiasco del descenso a Segunda.
El gran Alfaro
Alejandro llegó a la
isla canaria en 2008, tras brillar en las categorías inferiores del Sevilla y
asomar la cabeza en el primer equipo. Su llegada al conjunto chicharrero fue la
mejor noticia para el onubense. Ahí, en un equipo que aspiraba a ascender a
Primera, pues su primera aventura fue en la división de plata, despuntó. Y lo
hizo de la mejor forma posible. A base de goles, de asistencias y de
una celebración final, por el regreso a la categoría soñada por todo
futbolista, la Primera División.
(Foto: Laopinion.es).
Canarias es magia. Es
pasión. Es fútbol. El Heliodoro Rodríguez volvía a sonreir.Alfaro, aquel
maravilloso curso 2008/09, alcanzóla friolera cifra de los 20 goles.
Números más propios de un delantero centro que de un habilidoso jugador que
desempeña su labor por banda o, incluso, detrás de un '9' de referencia.
Alejandro encandiló a la hinchada tinerfeña, con sus goles, y con la pareja
eprfecta que formó con Nino, ahora en una región más norteña. El almeriense
hizo 29 dianas, para casi 50 entre los dos. Cualquiera que lo viera, pensaría
en los astros de Madrid o Barcelona, autores de esas cifras. Pero no, fueron
dos futbolistas del Tenerife, que junto a sus compañeros, volvieron a situar a
la isla en el escenario perfecto.
Todo cambió en
Primera. Las cosas no siempre salen bien, aunque genial hayan sido
planificadas. Alfaro tenía un compañero nuevo, un socio de lujo, como
es Omar Ramos, con el que comparte ahora vestuario y amistad, además de muy
pronto asociación en el campo. El curso 2009/10 fue aciago para la afición
chicharrea, que vio como su querido 'Tete' caía de nuevo al abismo de la Segunda.
No se marchó solo, pues el Real Valladolid también lo acompañó tras mucho
sufrimiento y un Clemente que no pudo obrar el milagro.
A pesar de ello,
Alfaro volvió a responder. En su segundo curso, de nuevo cedido por el Sevilla,
por la falta de oportunidades en el Pizjuán, el onubense marcó siete dianas. Su
mejor registro goleador en Primera, puesto que en sus siguientes campañas en
otra isla, esta vez Mallorca, no consiguió superar estos números. Tampoco lo ha
logrado en Segunda, con los bermellones, pues los 20 tantos que logró se
presentan muy complicados de superar. El curso pasado, tan solo alzó
los brazos en nueve ocasiones, para otros un buen número de veces, pero para
Alfaro, por el pasado, ni la mitad de las que lo hizo en Tenerife.
De isla a isla, llegó
a Valladolid. Equipo al que conocía, ya que se enfrentó a él repetidas veces,
marcando incluso un gol, antes de su caída con el Mallorca a Segunda. Su idilio
con la red, antes o después, siempre acaba por mostrarse. El domingo, con la
más que probable baja de Omar, Alfaro puede tener su oportunidad de partir como
titular. Ante el Tenerife, un equipo al que siempre le estará agradecido, y al
que guarda un gran cariño: “Pasé dos años maravillosos. Tengo mucho
cariño a Tenerife y a la isla, por supuesto que siempre es un partido bonito y
especial”.
El nuevo estandarte
blanquivioleta está preparado, y ante su exequipo, ahora rival, podrá mostrar
ese desborde y gol, que en Gijón ya demostró, para recordar al Alfaro
goleador, soñador y heroico de un Tenerife que llega a Zorrilla. Partido de
rencuentos, y seguro, que de goles.