R. Betis 4-0 Valladolid
celebra uno de sus tres goles, que
rompen su larga sequía anotadora. Foto: Lince
JOSÉ ANTONIO CUADRADO
Si antes de jugarse se definía como
un partido de cuatro puntos, tras ver lo sucedido en el Villamarín casi podría
decirse que nos quedamos cortos. El Betis goleó, acabó de golpe con las
críticas, dejó muy tocado a un rival directo, al que le ganó el ‘average’, y se
colocó como líder provisional a la espera de ver que pasa esta tarde en Gijón y
Ponferrada.
Con un Rubén Castro
letal, un Molina impresionante, un Pacheco milimétrico, un Portillo diabólico…
todo es más fácil. El equipo verdiblanco rozó la perfección, hasta el punto de
que Adán pasó inadvertido. Casi se podía decir que el 4-0 se quedó corto para
lo que se vio en el campo.
La primera parte, sin
haber una diferencia descomunal, ya hacía vislumbrar lo que se vería luego. El
Betis dominó de principio a fin el juego durante este periodo ante un
Valladolid que en contadas ocasiones encontró la velocidad de sus dos
principales hombres de ataque: Pereira y Hernán Pérez. Con un impresionante
Lolo Reyes barriéndolo todo atrás, Portillo y N’Diaye se hicieron dueños del
centro del campo y Pacheco, que había suplido a Ceballos, se encargaba de
lanzar los ataques –además de las jugadas a balón parado- en los que a Rubén y
Molina se les vía muy activos.
La amplia superioridad
bética no se tradujo en claras ocasiones hasta mediada la primera mitad. La
ordenada defensa pucelana impedía que los pupilos de Mel deambularan con
soltura cada vez que se acercaban a los últimos cuarenta metros de la portería
de Varas. Esto no desanimó al equipo verdiblanco, que mantuvo el empuje inicial
en todo momento y presionó la salida del balón castellano, lo que obligó a
jugar en largo, algo a la postre decisivo.
Si en jugada no se
podía, el Betis lo intentaba una y otra vez a balón parado. Y con Pacheco de
lanzador, casi todas las jugadas acababan en remate. Así llegaron las primeras
opciones ya pasado el cuarto de hora con Molina y N’Diaye de protagonistas. Se
marcharon alto.
Molina avisó de lo que
venía pasada la media hora tras un pase de Portillo. El defensa tocó lo justo
para desviar a córner. Dos minutos después, sin defensa, no fallaría. Todo fue
culpa de la presión anteriormente comentada. Eso obligaba a Varas a jugar
siempre en largo y uno de esos balones lo cazó Molinero, quien pasó a Rubén y,
con la defensa descolocada, prolongó hasta Molina. El de Alcoy, con calidad, la
puso lejos del alcance del meta sevillano.
El gol no alteró al
Valladolid, que siguió a lo suyo ante un Betis que seguía, con paciencia,
buscando la meta rival, pero el descanso se interpuso para, previsiblemente,
reconducir la situación blanquivioleta.
No lo hizo el
Valladolid, pese a que el inicio de la segunda parte nos hizo ver a un Betis
que parecía indolente, sabedor de su superioridad y que iba a verlas venir.
Nada más lejos de la realidad. Al primer zarpazo casi sentenció. Fue una jugada
en la frontal en la que Portillo, muy activo tras el descanso, dio un pase
espectacular a Rubén Castro, que lo dejó solo ante Varas. El canario no falló.
Cruzó el balón y lo puso en el único hueco que había.
El partido se ponía muy
de cara. Rubí trataba de reaccionar con la entrada de Omar, pero la salida de
Rubio, lejos de mejorar la situación, dejó muchos huecos para que el Betis
sentenciara la contra. Lo hizo en los diez últimos minutos, pero bien pudo
haberlo logrado antes, pues llegadas tuvo para ello ante la impotencia
visitante.
Portillo y, sobre todo,
Molina, quien incluso lanzó un tiro al palo fueron los encargados de culminar
esas contras. Una ofensiva que se desató tras la expulsión de Chica en el
minuto 70. Ceballos, que había entrado un minuto antes, la provocó, como
también hizo diez minutos después en lo que supuso un penalti a favor del
Betis, que Rubén no erró. El canario engañó a Varas para hacer el tercero y,
dos minutos más tarde, completaba su ‘hat-trick’ tras culminar la enésima
avalancha verdiblanca.
La humillación estaba servida y la alegría de los casi 40.000 béticos que acudieron al Villamarín estaba más que justificada.
La humillación estaba servida y la alegría de los casi 40.000 béticos que acudieron al Villamarín estaba más que justificada.
Ficha técnica:
Real Betis: Adán; Molinero,
Héctor Rodas, Jordi Figueras, Varela; Portillo (Dani Ceballos 69'), N'Diaye
(Fabián 73'), Lolo Reyes (Xavi Torres 75'), Dani Pacheco; Rubén Castro y Jorge
Molina.
Valladolid: Javi Varas; Chica, Jesús
Rueda, Marc Valiente, Peña; André Leao, Álvaro Rubio (Omar 56'); Hernán Pérez,
Óscar (Jeffren 83'), Timor; y Jonathan Pereira (De Melo 69').
Goles: 1-0 (37') Jorge
Molina; 2-0 (53') Rubén Castro; 3-0 (82')
Rubén Castro, de penalti; 4-0(84') Rubén Castro.
Árbitro: Sánchez Martínez (murciano).
Expulsó a Javi Chica (70'). Amonestó a los locales N'Diaye, Molinero y Pacheco
y a los visitantes Rueda y André Leao.
Incidencias: Disputado en el estadio
Benito Villamarín ante 39.130 espectadores.
Derrota
sin paliativos ante un rival directo. El media punta palmerino, Alejandro Alfaro, ha vuelto a tener
problemas con su tobillo y tiene que pasar de nuevo por quirófano al volverle a
supurar y no cicatrizar bien. En los próximos días tendrá consulta en Madrid
con el cirujano plástico y decidirán el día de la operación.