Córdoba 1-0 Almeria
Minuto 93, pitido final. Rodri se
derrumba a unos metros del banco, que estalla debatiéndose entre la alegría por
el triunfo y la crítica a Casto, ejemplo de la tensión que derrocha un Almería
que está con la soga al cuello. En la otra parte del campo, todos los
componentes de la defensa se funden en una piña que poco a poco recoge más
elementos. La afición desfila hacia las puertas de nuevo con una sonrisa en la
cara. El Córdoba ganó una batalla clave en la pelea por la permanencia. Vital
por el rival, al que deja tocado. Vital por el momento, a ocho fechas para que
el torneo baje el telón para siempre. Vital por el refuerzo moral que supone
para un equipo que empieza a ver de cerca el final de este mal sueño. Son tres
puntos, pero de pura vida. Y vivir, sólo vivir, ya es motivo de satisfacción
cuando uno ha estado con un pie en la otra acera, que desde ayer vuelve a estar
fuera de distancia, a más de un partido. Parece poco, pero es un mundo.
Y de ahí esa sensación de placer que los
entresijos de El Arcángel desprendían una hora después de que el choque
pereciera. Lo hizo con un valioso 1-0 obra de Markovic, el único capaz de poner
firma a una primera mitad notable de los blanquiverdes, mucho más concienciados
que su enemigo de la trascendencia del partido. Desde el minuto 1 al 45 con
suficiencia, mandando con balón, controlando la situación sin él, empujando a
su oponente para jugar en su medio campo, gozando de ocasiones y siendo
merecedor de una ventaja mayor que no llegó. Una situación que dio paso, como no
podía ser de otra manera, a un segundo tiempo más caótico, en el que el Almería
se vio obligado a tirar hacia adelante, si bien sólo fue capaz de disparar una
vez entre los tres palos del portal de Pawel, ya en el 80 por hasta tres
clarísimas de los locales para abrochar el triunfo. Bien es cierto que tuvo más
aproximaciones sin remate, pero el temor llegó más por los recuerdos de los
disgustos de tiempo atrás que por el empuje visitante. Quedó en nada. O en
mucho, según se mire.
El Córdoba sabía que era el partido
clave para alejar el drama, y como tal lo encaró. Poco importó la baja de Rodas
en el calentamiento, la reestructuración sobre la marcha con Antoñito en la
banda. El plan siguió según lo previsto. Dominio desde la salida, con Javi Lara
y Aguza controlando en la sala de máquinas, con un rival atrincherado en campo
propio para vivir de las contras. Al primer minuto Markovic ya había avisado
con una de las llegadas desde segunda línea que Carrión buscaba con su
titularidad. Antes del cuarto de hora apareció un par de veces más, atinando en
la última tras maniobra genial de Pedro Ríos. El arranque no pudo ser más
plácido. O sí. Javi Galán y Ríos aprovechaban la tremenda debilidad rojiblanca
por fuera para percutir una y otra vez, aunque no siempre con acierto en el
arte del último pase.
Con una buena presión, el balón tenía
dueño. Sólo faltaba agrandar la herida, algo que probó Rodri con un tiro
ligeramente escorado. Era la actuación soñada hasta ese momento, con
triangulaciones largas acabadas, con juego vertical, con dejadas, idas y
venidas... Faltó algún remate más, como uno de Aguza desde la frontal que se
fue desviado un metro o un libre directo de Lara que acarició la escuadra.
¿Jugaba el Almería? Poco, por no decir nada, aunque eso en Segunda División no
significa nada. De hecho, avisó con una falta de Nano que peinó Joaquín sin
dirección o un pase genial de Pozo que dejó a Quique para encarar a Pawel, si
bien el pésimo primer control dejó ya al punta sin ángulo. Ese fue el paupérrimo
bagaje de un equipo que demostró en El Arcángel porque lleva tres cuartos de
liga en descenso. No hay más.
Con todo, mientras haya oportunidad para
combatir, la profesionalidad obliga. Ramis continuó con los ajustes que ya
había hecho a la media hora para hacer más peligroso a su equipo, o al menos
para que se pareciera a un equipo. Isidoro a la ducha y Gaspar al campo para
poner a cada uno en su sitio. Quizás fuera por eso o por la propia inercia de
los locales, pero el partido ya pasó a jugarse en el medio campo del Córdoba.
Nada que ver con lo visto en el primer tiempo, ya era diferente el panorama.
Tanto que las vías de escape blanquiverdes pasaron a ser más directas, al
espacio, con menos conducción y más profundidad para las carreras de los cuatro
hombres de arriba.
Pero ese mayor dominio visitante siguió
sin traducirse en peligro real. Todo eran balas de fogueo. Morcillo se encontró
con la cabeza de Markovic en un cabezazo a la salida de un córner que tenía muy
mala pinta, y luego Quique alargó su desacierto al no conectar un pase de lujo
de Gaspar entre el portero y los centrales, donde hace daño de verdad. Era una
fase crítica, con llegadas, sin pelota, con posesiones de segundos, con el
Córdoba totalmente ido del partido, pidiendo aire desde fuera. Carrión tardó en
verlo, pero acertó. Primero con Juli para meter intensidad a la primera línea
de resistencia, luego con Edu Ramos y Luso para proteger a la retaguardia.
Ese aliento hizo que el Almería ya no
estuviera tan cómodo. Y abrió el campo para la contra. Aguza lo probó con un
chutazo desde media distancia que repelió el poste antes de que Ramis quemara
sus naves con un último doble cambio ofensivo. Más pólvora, pero sin nadie que
le diera forma. Quique en el 81' hizo el primer remate entre los tres palos,
fácil para Pawel. Ahí acabó el empuje rojiblanco, que no los nervios de un
Córdoba al que se aparecían pasajes del pasado que bien pudieron borrar Juli o
Javi Galán con las últimas oportunidades del choque. Hubiera sido el punto
extra del goalaverage (3-1 allí) si bien los tres de la victoria ya daban la
vida. Y vivir es todo un regalo como están las cosas. Larga vida de plata es lo
que hay que pedir al futuro.
Ficha técnica:
1.- Córdoba: Kieszek, Antoñito, Caro, Deivid, Bíttolo; Sergio Aguza, Javi Lara (Luso, min. 83); Pedro Ríos (Edu Ramos, min. 68), Markovic (Juli, min. 60), Javi Galán; Rodri.
1.- Córdoba: Kieszek, Antoñito, Caro, Deivid, Bíttolo; Sergio Aguza, Javi Lara (Luso, min. 83); Pedro Ríos (Edu Ramos, min. 68), Markovic (Juli, min. 60), Javi Galán; Rodri.
0.- Almería: Casto, Marco Motta (Kalo Uche, min. 75), Ximo Navarro,
Morcillo, Isidoro (Gaspar, min. 46); Nano, Joaquín (Azeek, min. 75), Borja
Fernández, Antonio Puertas; Pozo; Quique.
Gol: 1-0, min. 14: Markovic.
Árbitro: Gorka Sagués Oscoz (colegio vasco), que amonestó a los locales
Caro y Rodri, así como a los almerienses Morcillo y Gaspar.
Incidencias: Partido de la trigésimo cuarta jornada de LaLiga 1/2/3,
disputado en El Arcángel ante algo más de 11.000 espectadores, con cerca de 300
llegados desde Almería.
Victoria del Córdoba en un partido sin
apenas ocasiones y ante un mal Almeria que mejoró en la segunda mitad y pudo
llevarse el empate. El jugador onubense, Ale
Alfaro, estuvo en el banquillo y no saló al terreno de juego.