Córdoba 1-1 Deportivo
Está vivo. Y quiere seguir dando pasos hacia su recuperación plena. Aunque
sea con angustia, con un punto de sufrimiento que pone a prueba los corazones
más fuertes, el Córdoba está empeñado en demostrar que su sitio está en la
Segunda División, aunque la clasificación ahora mismo lo tenga en el purgatorio
que conduce a la B. Ante uno de los gallitos de la categoría, un recién
descendido que está en disposición de volver por la vía rápida a la élite, los
blanquiverdes rescataron en el descuento, de manera más que merecida, un punto
con un gol de oportunista de Andrés Martín que, de momento, sólo le vale para
ceder, quizás de forma transitoria (juega hoy) el farolillo rojo al Nàstic.
Pero ese empate tiene más lecturas positivas. Por un lado permite al equipo de
José Ramón Sandoval, que vuelve a sacar la cabeza de la guillotina, sumar por
cuarto partido consecutivo en El Arcángel y, de paso, fundirse en un abrazo con
una afición que pudo ver sobre el verde a un grupo incisivo, valiente y
descarado que tiró de casta y fútbol, quizás no en la dosis adecuada, para
salvar los muebles. Da igual que fuera ya sobre la bocina y ante un adversario
con nueve jugadores, pues lo hecho hasta entonces ya hacía acreedor de esa
mínima recompensa al menos a un CCF que se vio por debajo en el marcador a los
dos minutos y se encontró un muro en la figura de Dani Giménez, al que
curiosamente cuando menos y peor inquietó fue con esa doble superioridad
numérica que sólo se tradujo en precipitación. Pero es que la situación
empujaba a ello ante la cercanía del abismo.
Consciente de que la clave del partido pasaba por controlar la zona ancha,
donde ese rombo que el Deportivo viene ofreciendo desde el inicio liguero le
suele otorga el control, Sandoval agitó otra vez el once y el sistema, con tres
relevos y el paso a un 4-2-3-1 con un doble pivote de perfil defensivo. La idea
era que Vallejo y Bambock neutralizaran la salida gallega y las incursiones
hacia dentro de Javi Lara dieran superioridad por dentro y facilitaran un
pasillo exterior para Javi Galán. Pero todo saltó por los aires en el primer
ataque visitante. Un balón a la izquierda para la subida del Saúl, un
movimiento de arrastre de Carlos Fernández, el juego sin balón de Carles Gil y
el magistral pase a la red de Quique pusieron en el minuto 2 al Dépor el mejor
escenario posible a sus pies. Desde ese momento, los blanquiazules tiraron de
poso, de saber estar, se replegaron y dejaron hacer a su rival, agarrándose a
la sobriedad de Dani Giménez bajo palos.
Y el meta respondió a la perfección, pese a tener que multiplicar por mucho
el trabajo que había tenido en las nueve jornadas anteriores. Porque si antes
de la visita a El Arcángel apenas si había realizado 16 paradas, de Córdoba
salió con una decena más en su haber, de todo tipo. Lo intentó Jaime Romero con
una volea que el meta se quitó de encima, continuó Luis Muñoz con un tiro
mordido que le obligó a estirarse junto al palo y acto seguido fue Quim Araujo
el que estrelló un cabezazo franco en su cuerpo. Todo en un minuto. Pero hubo
más. Javi Lara probó fortuna desde la frontal del área en un par de ocasiones
para seguir dando forma a una ofensiva, con ciertos desequilibrios y más
volcada al perfil zurdo que, sobre el papel, tampoco pareció inquietar
demasiado a un Deportivo cómodo en ese rol de sometido, sobre todo hasta
mediado ese primer acto.
Quizás era su manera de simular un letargo que abandonaba cuando era capaz
de superar la primera línea de presión, otra vez adelantada –en El Sadar tocó
repliegue en campo propio–, e hilvanaba tres pases seguidos con criterio.
Porque entonces, el equipo de Natxo González daba siempre sensación de peligro,
sobre todo con las subidas de Saúl y las caídas a ese mismo perfil de Gil,
aunque a decir verdad tampoco es que se prodigara mucho. Es más, su siguiente
llegada fue ya sobre el 45’ con una maniobra de Quique que desbarató la manopla
de Carlos Abad para mantener el aliento de los suyos camino de los vestuarios.
Ante la falta de claridad mental y velocidad de ejecución evidenciada en
los compases previos al intermedio, y con el marcador en contra, Sandoval se la
jugó de salida refrescando el centro del campo con Aguado y Blati, dibujando un
doble pivote mixto que casi daba paso a un 4-1-4-1. Un plan que tardó en
funcionar, perdido en muchas imprecisiones en el pase que facilitaban las
tareas sin pelota de los gallegos, que a punto estuvieron de abrir más la
brecha tras un despiste –uno más– a la salida de un córner que propició el
cabezazo solo de David Simón en el segundo palo; esta vez, por fortuna, el
testarazo no encontró siquiera portería. El partido estaba cada vez más donde
quería el equipo herculino, el único al que beneficiaba el paso de los minutos
sin que nada pasara. Es más, Natxo protegió a Saúl, con una amarilla, dando
entrada a Caballo, con la única idea de que ningún contratiempo torciera el
guion sobre el que caminaba la batalla.
Una situación que, lógicamente, no siempre se puede controlar desde el
banquillo. Así, tras un libre directo de Javi Lara que Dani Giménez neutralizó
con un vuelo a mano cambiada y una contra de Quique que Carlos Fernández acabó
junto al palo, al Dépor se le empezó a torcer el plan. La lesión de Krohn-Dehli
obligó a una sustitución que no entraba en la hoja de ruta y el movimiento a la
desesperada de Sandoval metiendo a Andrés Martín por Loureiro para tirar atrás
a Vallejo y poner un 4-4-2 con Lara y Blati al mando tuvo la mejor continuidad
posible en la expulsión de Marí.
Era el momento del todo o nada, si bien el Córdoba dejó a un lado la cabeza
que tampoco tuvo Borja Valle –siguió el mismo camino de los vestuarios por
protestar– y decidió ir a tumba abierta pese a estar ante un rival con nueve
que necesariamente dejaba huecos. Con todo, eso le bastó para que Aguado y Lara
volvieran a dar trabajo al cancerbero visitante, aunque también facilitó que un
simple saque de puerta mal medido por Luis Muñoz dejara en mano a mano a Carlos
Fernández, que tiró arriba ante Abad. Perdonó el Dépor y eso permitió una
última ocasión local, un córner en corto y un balón tocado por Piovaccari que
le cayó a Andrés Martín para firmar unas tablas que no sacan al CCF del pozo,
pero sí dejan un poso de optimismo para el futuro más inmediato.
FICHA
TÉCNICA
Córdoba CF: Abad; Loureiro (Martín, min.71), Luis Muñoz, Quintanilla, Javi
Galán; Bambock (Aguado, min.46), Álex Vallejo; Jaime Romero, Quim Araujo
(Touré, min.46), Javi Lara; Piovaccari.
RC Deportivo: Dani Giménez; David
Simón, Domingos Duarte, Marí, Saúl (Caballo, min.52); Krohn-Dehli (Expósito,
min.71), Bergantiños, Carles Gil (Borja Valle, min.67), Vicente; Quique, Carlos
Fernández.
Goles: 0-1, min.3: Quique. 1-1,
min.94: Martín.
Árbitro: Ais Reig, comité
valenciano. Expulsó a Borja Valle con roja directa, a Pablo Marí por doble
amarilla y amonestó a Saúl y Domingos en el Dépor y a Javi Galán, Quintanilla,
Loureiro en el Córdoba.
Incidencias: Estadio Nuevo Arcángel.
Partido correspondiente a la jornada 10 de Segunda División.
Empate del Córdoba en casa ante uno de los gallitos y donde pudo
ocurrir de todo. El capitán, Ale Alfaro,
no fue convocado al estar lesionado del partido de Copa ante el Elche.