R. Zaragoza 0-0 Córdoba
El Real Zaragoza no logró salir de su espiral de malos
resultados y empató sin goles ante el Córdoba en La Romareda. En un partido de mal fútbol,
lleno de nervios y responsabilidad por parte de los de Alcaraz, el mecanismo táctico, renovado de nuevo
masivamente por el técnico granadino, no dio de sí lo
suficiente como para lograr la ansiada victoria como local del equipo
zaragozano.
El primer tiempo resultó aburrido, sin buen tino en ninguno de los dos
equipos con el balón, demasiado atenazados por su delicada situación en la
tabla. Un cuarto de hora le duró al cuadro zaragocista ese gas inicial de
cada día y en ese trecho donde dominó totalmente el juego, Álvaro Vázquez desaprovechó la más clara
ocasión de gol de toda la fase inicial, en el minuto 4, al rematar a bocajarro
un centro corto de Marc Gual y encontrarse con la respuesta del portero
Abad, que rechazó con fortuna con el pecho el chut a bocajarro y en
carrera del ariete blanquillo. Pudo cambiar ahí el curso del partido, pero el
yerro hizo que el 0-0 inicial fuese engordándose y tomando cuerpo con el
cansino paso de los minutos. En el fin de este tramo de control local, Gual
remató, solo en la frontal en el 16, alto, mal, una dejada lateral de Benito,
que estrenó papel de volante-interior en la línea media.
Una llegada al área del exzaragocista Jaime, tras error de Delmás,
significó el despertar cordobés en el minuto 17. Se metió hasta el palo
y su centro atrás no encontró rematador, por fortuna para el equipo aragonés.
En ese punto del partido cambió la tendencia. Fueron los andaluces los que
espabilaron y, de repente, al Real Zaragoza se le apagaron las luces. Ros, pivote en vez del ausente Eguaras,
no gestó fútbol potable. Como tampoco lo hicieron el luchador Guti, reaparecido
como titular y aún fuera de sintonía, o el citado Benito, más limitado en sus
penetraciones largas en su nuevo puesto adelantado. En el enganche,
Pep Biel anduvo desaparecido la mayor parte del tiempo.
Los dos puntas, Gual y
Vázquez, sin apenas suministro de balones, se perdieron en la inmensidad. El Zaragoza se pasó la última
media hora del primer periodo sin apenas pisar el área visitante con aire
incisivo. En el otro lado, De las Cuevas, desaprovechó un balón
rechazado de cabeza por Verdasca en una falta y, desde la corona del área, en
solitario, disparó cruzado fuera, cerca del palo derecho. Era el minuto 25 y
los de Alcaraz ya daban muestras de desorientación. La siguiente opción de gol
la volvió a generar el Córdoba, en otra falta volcada al área que el central
Quintanilla cabeceó cerca de la escuadra derecha. Y
en el 40, Sebas organizó un contragolpe individualmente, penetró sin que nadie
lo molestara y disparó al llegar al borde del área, dando el balón en Muñoz con
la fortuna de que fue a parar a las manos de Cristian Álvarez. El
susto fue serio.
El Real Zaragoza se
había metido hacía mucho rato en un juego sin sustancia, alborotado, con pocas
luces. Solo al final, cerca del descanso, una
penetración de Lasure que acabó con un mal centro y, poco después, un disparo
de Guti tras una contra montada por Álvaro Vázquez y Biel, amenazó la portería
de un tranquilo Abad. Demasiado poco bagaje ofensivo en un día tan
relevante frente a uno de los dos equipos que, únicamente, vivían por debajo
del cuadro zaragozano a esa hora de la noche. La revolución -enésima- de
Alcaraz no había dado resultado. Y el intermedio llegaba un día más como tiempo
para reconducir infinidad de errores y defectos.
Ningún equipo
introdujo cambios y todo se reanudó con las mismas piezas. El Córdoba, que
tiene muy pocos argumentos, a verlas venir. Y
el Zaragoza, a ver si surgía la inspiración por generación espontánea. Como en
el inicio del partido, el dominio fue zaragocista en los primeros minutos, pero
sin remate alguno, con Gual abusando de regates estériles y Álvaro
Vázquez extraviado, a la vez que Biel no daba la talla un día más, pese a la
insistencia de Alcaraz con minutos y minutos encadenados sobre el césped del
balear. Al cuarto de hora, ante la falta de
ritmo y la poca presión que el Zaragoza estaba imprimiendo al Córdoba pese al
0-0, se oyeron los primeros silbidos desde las gradas, pidiendo algo más.
Alcaraz se atoró y no vio
los cambios que el partido demandaba hacía infinidad de minutos. El entrenador dialogó largo tiempo con
su segundo hasta que, por fin, metió a Pombo, a falta de tan solo 22 minutos en
lugar del referido Biel. El aragonés salió al césped aclamado nominalmente por
la afición, que se decantó respecto de lo ocurrido días atrás. En sus
botas nació, en el minuto 73, la primera ocasión clara de gol del segundo
tiempo. Se fue por la izquierda, pasó a la primera a Álvaro Vázquez, que
entraba solo en el área, pero el mal control del catalán impidió un remate
franco a la portería cordobesa, que no tuvo lugar. Quedaba un cuarto de hora y
ahí se pensó en que aún tenía solución el enmarañado partido que caminaba
inexorablemente a la igualada sin goles.
Hubo un repunte de
ataques zaragocistas en esa recta final. Un par de córners, una penetración de
Gual culminada con un mal pase en el área. Pero no opciones claras de
gol. La responsabilidad podía sobre la
necesidad, sobre la solvencia en los momentos culminantes. Y en esas, el
Córdoba tuvo la victoria a mano en el 83, con un voleón del recién salido
Martín al que respondió Cristian Álvarez con una parada decisiva,
enviando la pelota a córner y evitando el letal 0-1 in extremis.
Alcaraz fue abroncado
en el segundo cambio, ya en el minuto 86, por el que sustituyó a Gual, un
delantero, por el joven Soro, ya casi sin tiempo para nada. A falta de un
minuto, de nuevo el Córdoba hizo rozar la tragedia total en La Romareda. Un
centro de Loureiro lo remató, solo en el área, Touré. Pero su disparo en
carrera se le fue alto, mal. El
partido, en contra del sentido común, acabó en el área zaragocista, con un
saque de esquina sin consecuencias. La decepción estaba ya impregnando, una
jornada más, a la hinchada blanquilla. No hay manera de
ganar un partido ni de salir del atolladero donde se halla inmerso el equipo.
El pitido final de Díaz de Mera desató una vez más el enfado del graderío. El
equipo fue silbado y la clasificación no varió: el Real Zaragoza sigue en
puestos de descenso.
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás,
Verdasca, Álex Muñoz, Lasure; Javi Ros, Benito, Raúl Guti, P. Biel (Pombo, 68);
M. Gual (Soro, 86) y Álvaro Vázquez.
Córdoba CF: Abad; Loureiro, Aythami,
Quintanilla, Galán; Vallejo, Blati Toure; Quim Araujo (Martín, 80), Sebas
(Jovanovic, 74), De las Cuevas; y Jaime (Piovaccari, 87).
Árbitro: Díaz de Mera (Comité
Castellano-Manchego). Amonestó a Álex Muñoz (46), Galán (52) y Lasure (85).
Incidencias: Noche fría en Zaragoza, con
9 grados y viento molesto. El césped de La Romareda presentó un buen estado. En
las gradas, alrededor de 16.000 espectadores.
Empate del Córdoba en su visita a Zaragoza que sigue sin ganar desde cambió
de técnico y continúa en puestos de descenso. El jugador, Ale Alfaro, fue convocado pero no saltó al terreno de juego.