Córdoba 1-3 Albacete
Si lo vivido hace un año aún les pone los pelos de punta, si la remontada
de la temporada pasada le da para enorgullerse de ser cordobesista, vaya
preparando su cuerpo porque el capítulo dos de aquella gesta ya está en camino.
El Córdoba está obligado a protagonizar en las próximas 18 jornadas un
nuevo milagro si quiere mantener su plaza en LaLiga 1|2|3. De momento,
la derrota ante el Albacete, labrada en apenas cinco minutos, deja ya la
permanencia a siete puntos –que al final de la jornada podrían ser ocho– y a
los blanquiverdes sin saber lo que es ganar en 2019. Una crisis, acentuada por
el final del mercado invernal y el estreno de cinco de los siete refuerzos
incorporados, que pone en una situación delicadísima a Curro Torres,
cuestionado por la grada, y a la dirección deportiva y la propiedad, que se
debaten entre su destitución de forma fulminante o darle una última
oportunidad.
De momento, las 23 jornadas celebradas, los cinco meses y medio consumidos
de competición, han dado motivos de sobra para diagnosticar el gran
hándicap de este Córdoba: el juego sin balón, la protección final de
su arco. Un problema que el club ha tratado de aliviar en el mercado y que
Curro Torres al fin ha entendido para hacer buena la renovación del plantel. La idea de sobar el
balón, sin más, habrá tiempo de ponerla en práctica, si bien en estos momentos
lo primordial es hacerse fuerte, renovar la confianza y empezar a crecer.
Con tres de los refuerzos sobre el verde –los otros ya presentados quedaron
en el banco, y luego uno de ellos (Neftali) tuvo incluso minutos–, el técnico
blanquiverde dibujó un 3-4-2-1 que ante las ofensivas rivales pasaba al 5-4-1.
A Carrillo le tocó hacer el trabajo sucio, al tiempo que Andrés y, sobre
todo, De las Cuevas se movían con libertad por detrás suya a
la caza de algún balón suelto sobre el que crear peligro. Porque si algo dejó
claro el CCF es que está mucho más cómodo en la transición rápida, tras robo,
que en la creación elaborada.
Quizás influyó la buena presión, alta, que dispuso un Albacete contagiado
del habitual ansia de Zozulia. El ucraniano tuvo la primera aparición en el
área, con los equipos aún fríos, aunque fue incapaz de dirigir a meta su
cabezazo. Pero su principal labor quedó en dificultar la salida del cuadro
local, que en su primera aproximación clara obtuvo una valiosa ventaja. Tras un
primer aviso de Carrillo, en una acción originada en una anticipación en campo
contrario de Flaño bien continuada por Andrés y Fernández, un
penalti por manos de Tejero permitió a De las Cuevas hacer el 1-0 desde los
once metros.
Era el minuto 10 y, sin duda, el mejor espaldarazo para el equipo ante esta
nueva era que arranca ya en febrero con el único objetivo de amarrar la
permanencia. Con la afición enchufada, viendo a los suyos competir cada balón
como si fuera el último y reforzada en su ilusión por el marcador, el CCF
siguió con intensidad, concentración y solidaridad en el juego sin balón, si
bien reflejó aún una notable falta de seguridad para enlazar combinaciones
desde atrás. Nada raro en un equipo que lleva toda la temporada viviendo
entre penumbras y que necesita luz para crecer.
Con todo, el Albacete fue poco a poco creciendo. Arroyo avisó a la salida
de un córner y Zozulia atinó con la meta en otra jugada de
pizarra que el colegiado anuló por un fuera de juego que no existía. Arroyo, ya
cerca del descanso, volvió a intentarlo tras otra acción a pelota parada no del
todo bien contrarrestada, sin hallar portería.
Ese fue el balance de un primer acto que pareció evidenciar el crecimiento,
principalmente mental, de un CCF que apenas sufrió y que demostró tener
conciencia de la conveniencia de dar pasos de atrás hacia adelante. No le
importó olvidarse de la posesión, otrora obsesión, y dejársela al rival
mientras reforzaba el orden, los conceptos tácticos y el plus de refuerzo de la
autoestima tan importante cuando uno lleva sufriendo tanto tiempo.
No cabe duda que esa predisposición, con cada vez más irrupciones del
Albacete en campo contrario, podía parecer jugar con fuego, si bien es verdad
que ese dominio no acababa de traducirse en ocasiones. Hasta que llegó la
primera y el empate, tras un despiste de Quezada que exprimió al máximo Susaeta
para ceder en bandeja de plata el gol a Zozulia. Un golpe durísimo
para el CCF y Curro Torres, que empezaba a ser consciente
del excesivo repliegue de los suyos y se quedó con Blati en el banquillo
esperando para dar aire a la medular. Como en Alcorcón, le faltó medir los
tiempos del primer relevo.
El guion cambiaba, y más que lo iba a hacer porque en la siguiente ocasión
llegó el 1-2. Es cierto que el gol no debió subir porque la continuidad
de Bela al centro chut de Tejero llegó con el francés en fuera
de juego. Fue entonces cuando el técnico del CCF se decidió a mover el
banco, y lo hizo con Manzambi para jugar con dos puntas.
Pero el CCF ya estaba muerto. Con El Arcángel pidiendo la
marcha de Curro Torres, una nueva combinación ofensiva por el perfil derecho
permitió a Zozulia firmar su doblete y hacer el 1-3 ganando la
partida a Vallejo en el área. En cinco minutos, el partido sufría un cambio
radical, imposible de explicar, dejando a los locales otra vez en el filo mismo
del precipicio.
Llegó el momento del todo o nada. Piovaccari también dentro
para pasar a jugar un 4-4-2 súper ofensivo. Pero el problema, como tantas
veces, no está en la ausencia de hombres de ataque, si no en la falta de
claridad para amenazar y, fundamentalmente, en la fragilidad para sobreponerse
a todo golpe, en no saber encajar, algo vital para un equipo de la zona baja
atenazado por el miedo.
Un Córdoba que ya quedó helado, como una afición que intentó
calentarse recordando al pasado sin tener muy en cuenta que el presente es
vital para alcanzar el futuro con vida. Y ese, de momento, se debe a Curro
Torres, cuya salida fue pedida de forma mayoritaria –y valorada por el club–
mientras el Albacete acariciaba la sentencia con un cabezazo de Arroyo al poste
antes de que Manzambi obligara a Tomeu a evitar el 2-3 ya en el tramo final. Un
epílogo que si algo dejó bien a las claras es que el cordobesismo ya puede ir
pensando en un nuevo milagro. No hay más.
Ficha técnica:
1 - Córdoba:
Carlos Abad, Fernández, Álex Quintanilla (Piovaccari, min.72), Miguel Flaño,
Luis Muñoz, Quezada, Vallejo, Yann Bodiger, De las Cuevas (Manzambi, min.68),
Andrés (Jaime Romero, min.87) y Carrillo.
3 - Albacete
Balompié: Tomeu Nadal, Tejero (Caro, min.90), Arroyo, Gentiletti, Fran García,
Dani Torres, Febas, Susaeta, Bela (Álvaro Peña, min.86), Rey Manaj, Zozulya
(Maisa, min.80).
Goles: 1-0, M.10:
De las Cuevas, de penalti. 1-1, M.65: Zozulya. 1-2, M.67: Bela. 1-3, M.70:
Zozulya.
Árbitro: Moreno
Aragón (Comité Madrileño). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Luismi
Quezada, Jaime Romero y Luis Muñoz, y a los visitantes Dani Torres y
Gentiletti.
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigésima cuarta jornada de LaLiga 1/2/3, disputado
en el Estadio Municipal El Arcángel ante 12.003 espectadores.
Derrota del Córdoba en casa, y ya con los nuevos fichajes, contra
el Albacete que le pone muy difícil la salvación. El jugador, Ale Alfaro, no fue convocado, cosa extraña
cuando es un jugador que aporta muchísimo al equipo y más en situaciones
límites como ahora. Decisión Técnica.