Almeria 3-1 Córdoba
El Córdoba CF vuelve a caer esta vez en Almería. Los blanquiverdes vuelven
a caer goleados en una tarde en la que los de Curro Torres volvieron a hacer a
lo que ya están acostumbrando a la afición, a jugar 20 minutos.
El premio al trabajo del inicio fue para Carrillo que adelantó a los
blanquiverdes en el ecuador del primer acto. Así aguantó hasta el descanso.
Tras la reanudación el Almería consiguió el empate y desde ese momento hasta el
final la película se repetía como en otras ocasiones. En tan solo 15 minutos el
Almería se llevó el partido (3-1)
El equipo volvió a ser el de siempre. Ese equipo plano falto de ideas en el
campo y en banquillo. Con un Curro Torres dando bandazos en el once y en los
cambios. Un equipo sin rumbo, y lo peor, sin capitán que lo encamine.
El de Almería, salvo sorpresa, será el último partido que dirija el
valenciano. Entrenador que no se ha hecho con el equipo en las 14 jornadas en
las que lleva al frente con el Córdoba. Ha sumado un total de 10 puntos de 42
posible, números para una destitución más que merecida.
El problema es ver que el equipo se sigue hundiendo y se necesita una
reacción inmediata, no se puede dejar pasar ni un día más. Poco a poco se
agotan las opciones de salvación.
Ficha Técnica:
3.- UD ALMERÍA: René; José Romera, Saveljich, Juan Ibiza, Iván Martos; Yan Eteki, De
la Hoz; Corpas, Juan Carlos Real (Chema Núñez, m. 85), Luis Rioja (Narváez, m.
67) y Álvaro Giménez (Demirovic, m. 72).
1.- CÓRDOBA CF: Carlos Abad; Quintanilla (Carbonell, m. 61), Vallejo, Luis Muñoz;
Fernández, Bodiger, Blati Toure (Piovaccari, m. 61), Álex Menéndez; Andrés
Martín (Jaime Romero, m. 55), Carrillo y De las Cuevas.
Árbitro: Pulido Santana, de Las Palmas.
Amarilla a Quintanilla, Carbonell, Bodiger.
Goles: 0-1
Carrillo (17'). 1-1 Corpas (26'). 2-1 Real (50'). 3-1 Álvaro (58').
Incidencias:
Mediterráneo. 8.571.
Nueva derrota
del Córdoba en casa del Almería y que sigue con rumbo al abismo sin que se vea
solución tal y como está. El jugador, Ale
Alfaro, volvió a quedarse en casa sin ir convocado de forma incomprensible.