R. Majadahonda 0-0 Córdoba

Tras muchas semanas, la profesionalidad, la dignidad y el orgullo al que
han venido haciendo mención todos los profesionales del Córdoba CF en sus
contadas apariciones públicas hizo acto de presencia sobre un terreno de juego.
Los mal pensados lo achacarán al comienzo de la regularización de los pagos por
parte de la entidad blanquiverde, o a ese aluvión de familiares
directos que suelen aparecer de cuando en cuando, sobre todo con los
finales del curso. Los de mente menos retorcida apelarán simplemente a la
participación de futbolistas más identificados, esos que realmente sufren
con cada borrón en el expediente y se dejan hasta la gota última de sudor en el
verde.
Pero sea por una cosa u otra (o la mezcla de ambas), lo cierto es que el
Córdoba que se vio en el Cerro del Espino se pareció poco o nada al de los
últimos meses. Por fin enseñó una imagen colectiva acorde a una
competición profesional, un bloque con las ideas claras a la hora de
defender y con libertad para mostrarse en ataque. Pero eso, de no ser por la notable actuación de Carlos Abad, hubiera
quedado en nada. No fue así, y al final el resultado fue un empate sin goles
con el que es difícil sacar alguna sonrisa. Desde luego no en los majariegos,
que se ven metidos en un lío gordo para amarrar la permanencia; pero tampoco en
los blanquiverdes, pues ofrecerse así tras meses y meses de vergüenzas es para
cogerse un mosqueo de aúpa.
Tras la victoria ante el Nàstic de una semana antes, pensar en la
repetición del once por parte de Rafa Navarro era lo más lógico. Nada más
lejos de la realidad. Los goles finales del conjunto de Tarragona, para dibujar
ese 4-3 final, dejaron dudas en el técnico sobre el perfil izquierdo de
la zaga y la portería, y eso fue lo que tocó. Carlos Abad recuperó su sitio
en la meta ocho partidos después, y Flaño y Loureiro, de nuevo a pierna
cambiada, se convirtieron en las otras novedades de un equipo que volvió a
dejar como referencia a Andrés Martín para fiar su suerte ofensiva a las
transiciones a la carrera.
Pero para eso hubo que esperar, y no poco. Porque los primeros 25 minutos
de partido –siendo generosos– fueron un bodrio absoluto que a
buen seguro ayudó a más de uno a echarse una buena siesta en casa. Cierto es
que la intensidad y la presión alta de ambos equipos, para la hora que era, ya
eran cuanto menos curiosas. Sin embargo, eso no provocó más que un carrusel de
pérdidas, por ambos bandos, con posesiones muy cortas; una guerra en tierra de
nadie, lejos de las áreas, que hizo que la emoción se echara hasta de menos.
Con los majariegos intentando ser dueños del balón, sin lograrlo, y los
cordobesistas tirados metros más atrás para salir rápido en pocos pases,
las primeras aproximaciones medianamente claras llegaron con
la conexión de dos de los capitanes del CCF, defenestrados durante meses y
ahora con un protagonismo merecido. Javi Lara sacó dos envíos desde el perfil
zurdo y Alfaro no pudo rematarlos en el segundo palo.
La propuesta del Córdoba, tras esos primeros sustos, fue ganando enteros
sobre el verde ante un rival atenazado por los nervios, maniatado por su
situación en la tabla clasificatoria. Con Lara mandando, las entradas de
Loureiro y las caídas a zonas vacías de Andrés le daban aire al ataque
visitante. Un decorado que comenzó a cambiar al filo del descanso tras varias
faltas laterales que el Rayo exprimió para meter en su área al CCF. Verdés y
Luso no conectaron bien los primeros intentos por arriba hasta que el primero,
ahora en un saque de esquina y ya a un suspiro del 45, se topó con el poste
izquierdo de Carlos Abad, que hizo la estatua.
Esa inercia final del primer acto la quiso aprovechar el cuadro
madrileño para dar un paso adelante a la salida de vestuarios. Antonio
Iriondo agitó su pizarra y metió al veterano Manu del Moral para jugar junto a
Aitor Ruibal. La maniobra pudo salirle de lujo a las primeras de cambio, pues
una contra al espacio con pase del primero al segundo tuvo que ser
abortada in extremis por Abad lanzándose abajo. Pero a los
majariegos el movimiento se le vino pronto abajo, con la lesión muscular de Del
Moral en un intento por servir otra pelota.
La valentía del Rayo comenzó a ofrecer espacios para las contras
del Córdoba, que avisó de sus intenciones con una primera carrera de Andrés
Martín que resolvió con un tiro casi sin ángulo que se fue al limbo con Quim
Araujo esperando el pase de la muerte. Vallejo calcó el movimiento acto
seguido, pero tampoco pudo hallar al catalán, que llegaba otra vez con ventaja
al segundo palo.
El partido amenazaba con romperse y los cambios, ofensivos del cuadro local
–pasó a jugar 4-2-3-1– y más hombre por hombre en el Córdoba, ayudaron a ello.
Romera y Ruibal asustaron de lo lindo a Abad, sobre todo el segundo, que le
obligó a ir abajo, y Vallejo, nuevamente descolgado con criterio, también dio
trabajo a Cantero antes de que la lesión de Fernández y la expulsión de
Loureiro, todo en un minuto, ofrecieran a los majariegos la última
oportunidad para ir con todo a por la victoria.
Aunque lo primero que tuvieron que hacer es estirarse tras un susto con
disparo de Piovaccari que se estrelló en un contrario. Una vez repuesto del
susto, el Rayo comenzó a sumar centros laterales continuos, casi siempre con
opción clara de remate.Y ahí irrumpió la figura de Carlos Abad para
dejar el marcador inamovible. Un cabezazo de Morillas, otra mano espectacular a
testarazo de Verdés y una última intentona del central, ya de palomero, de
espaldas fueron los últimos sustos que tuvo que pasar el tinerfeño, aunque
desde lejos seguro que también vio dentro un derechazo de Andrés que repelió el
larguero. Fue el final de un toma y daca sin premio que al menos enseñó el
honor de este Córdoba.
Ficha
técnica:
CF Rayo Majadahonda: Ander Cantero,
Morillas, Héctor Verdés, Luso(Héctor Hernández, minuto 67), Benito, Verza, Enzo
Zidane (Manu del Moral, minuto 46 (Dani Romera, minuto 61)), Óscar Valentín,
Isaac Carcelén ‘Iza’, Aitor Ruibal y Fede Varela.
Córdoba CF: Carlos Abad,
Loureiro, José Manuel Fernández, Miguel Flaño, Chus Herrero, Álex Vallejo,
Alejandro Alfaro, Quim Araújo, Javi Lara, Miguel de las Cuevas y Andrés Martín.
Árbitro: David Pérez Pallás,
colegiado gallego. Amonestó al local Héctor Verdés; y a los visitantes Miguel
de las Cuevas, Carlos Abad y Bodiger. Expulsó con doble tarjeta amarilla al
visitante Loureiro.
Empate del Córdoba en su
visita a Madrid ante el Rayo Majadahonda y donde demostró su profesionalidad.
El jugador, Ale Alfaro, jugó de
titular y participó mucho en el juego y en las jugadas de ataque.